Reiniciando el crecimiento: La nueva agenda comercial para las Americas

Release Date: 
May 16, 2003

May 16, 2003

Santiago, Chile

Me da mucho gusto estar aquí con Ustedes.

AmCham Chile ha sido uno de los líderes en fortalecer las relaciones entre Estados Unidos y América Latina desde hace muchos años.

El liderazgo de Richard Diego, Kathleen Barclay, y los demás miembros de la junta directiva — junto con Jaime Bazán, el gerente general incansable — se ve en Santiago, y se ve también en Washington.

Además de ser Presidente de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, soy miembro del consejo asesor de AACCLA, la Asociación de Cámaras de Comercio Americanas en América Latina, desde hace años.

En este papel he visto la influencia de esta Cámara en Washington y trabajando en conjunto con las demás Cámaras Americanas.

La relación tan fuerte que existe entre AmCham Chile y la Cámara de Comercio de los Estados Unidos tiene mucho valor — y sobre todo ahora, cuando nos encontramos en la recta final para el tratado de libre comercio bilateral.

Mi argumento principal

No hay duda de que América Latina está pasando por una época de cambios y desafíos.

En los últimos cinco años, se ha perdido terreno en la lucha para alcanzar nuestra meta de crecimiento económico sostenible a base del libre mercado y la libre empresa.

Es importante recordar que nuestro compromiso con estos principios se basa en nuestra convicción que sólo así cumplimos con nuestra responsabilidad hacia todos los ciudadanos de nuestros países — y para asegurar que todos ellos gocen de libertad, oportunidad, y justicia.

Muchos de los ciudadanos del hemisferio se han decepcionado … han perdido su esperanza, y su confianza en un futuro mejor.

¿Cómo es que perdimos el ímpetu que tenía el proceso de reforma económica en los años noventa?

Es fácil echar la culpa en la tragedia del 11 de septiembre de 2001. La agenda de integración interamericana ha tenido que esperar a la guerra en Irak … y los tiempos difíciles en la economía global durante los últimos años.

Pero sigue el hecho de que perdimos ese ímpetu. ¿Quién tiene la culpa? Y ¿qué se puede hacer?

Yo quisiera echar la culpa a Estados Unidos por una razón … y a América Latina por otra.

En primer lugar, el hecho de que el gobierno estadounidense durante muchos años quedó sin la famosa autoridad "fast track" — ahora denominada Autoridad para la Promoción del Comercio — le quitó credibilidad a Washington en negociaciones comerciales.

Es importante reconocer que nuestros principios con respecto a la sociedad abierta y la libertad económica — que forman la base de nuestra agenda comercial — tienen enemigos de la izquierda y de la derecha tanto en Estados Unidos como acá en Chile.

Estados Unidos no ha entrado en ningún acuerdo comercial de importancia desde la Ronda de Uruguay, y oficiales de Washington aparecían contentos viendo ministros de comercio de otros países firmando acuerdos comerciales alrededor del mundo casi sin levantar la mano. En términos sencillos — hemos sido observadores y no participantes.

En segundo lugar, muchos países en América Latina olvidaron su compromiso con la reforma económica.

Los gobiernos latinoamericanos buscaban inversión internacional o expresaron su interés en mejorar su acceso al mercado estadounidense, pero perdieron su ánimo para reformar el estado y mejorar el entorno empresarial.

Por eso, hoy día, quisiera investigar con Ustedes si la aprobación de la famosa Autoridad para la Promoción del Comercio ha tenido algún impacto desde su firma por Presidente Bush en agosto del año pasado.

¿Qué resultado ha tenido? Vemos las inquietudes en el campo internacional a raíz de la guerra en Irak — y todos hemos pasado por momentos difíciles en la economía.

Pero yo diría que la agenda comercial ofrece razones para tener más optimismo. Veo la agenda hemisférica avanzando un poco mejor de lo que esperábamos.

Y veo un compromiso importante para reiniciar la reforma económica en varios países.

El tónico de la Autoridad para la Promoción del Comercio

Quisiera empezar con ese optimismo. La aprobación hace nueve meses de la Autoridad para la Promoción del Comercio realmente ha tenido el efecto que yo esperaba. Hay movimiento en la agenda comercial que hacía falta hace un par de años. Y me anima.

Quisiera considerar las negociaciones comerciales ahora en camino — o recién terminadas — o contempladas por Estados Unidos para el futuro cercano en el Hemisferio Occidental.

En primer lugar, Estados Unidos y Chile pudieron terminar su tratado de libre comercio en diciembre.

Es cierto que urge firmar el acuerdo y entregarlo al Congreso para su aprobación lo antes posible. Esto lo he comunicado a la Administración Bush personalmente, y lo ha hecho la Cámara en docenas de reuniones con congresistas.

Es mejor no jactarse del acuerdo de libre comercio Chile-Estados Unidos. Chile tiene docenas de tratados de libre comercio, y Estados Unidos demoró más de una década en terminar estas negociaciones.

Sin embargo, junto con el tratado de libre comercio entre Estados Unidos y Singapur firmado la semana pasada, el acuerdo entre Estados Unidos y Chile representa el primer acuerdo de importancia negociado por Estados Unidos desde NAFTA.

Y es un acuerdo excelente. Soy miembro del principal comité del sector privado que le aconseja al Presidente Bush sobre temas comerciales. Por un voto de 31 a uno, nuestro comité aprobó el tratado de libre comercio porque es de los mejores que hay en el mundo.

No excluye ningún producto. Lo voy a repetir. No se dejó a ningún producto fuera del alcance del acuerdo.

El acuerdo ofrece nuevos estándares para reglas en sectores como servicios, compras gubernamentales, y propiedad intelectual.

En segundo lugar, Estados Unidos y los cinco países de América Central iniciaron negociaciones para un acuerdo de libre comercio en enero, con la meta de terminar las negociaciones este año.

El día 10 de abril, tuvimos a los cinco presidentes centroamericanos como invitados en la Cámara. Pero más emocionante para ellos fue su reunión con Presidente Bush ese mismo día. A pesar de la guerra en Irak, él tomó el tiempo para reunirse con sus homólogos para avanzar en la agenda comercial.

A pesar de comentarios negativos de algunos pesimistas, las negociaciones entre los seis países han avanzado muy bien en las primeras rondas, con una unanimidad notable entre los centroamericanos.

Y esto es importante porque los centroamericanos están construyendo su mercado interno como motor del desarrollo y del bienestar social — a fin de desarrollar sus intereses con Estados Unidos en conjunto.

Que florezcan mil TLCs ...

Con otros países, hay un entusiasmo nuevo entre gobiernos latinoamericanos para tratados de libre comercio con los Estados Unidos.

Casi no pasa un día sin que le llegue al Embajador Bob Zoellick un ministro de comercio para pedir que se inicien negociaciones para un tratado de libre comercio.

El Embajador Zoellick le comentó a la prensa hace unos días que se podría buscar alguna manera de iniciar negociaciones con la República Dominicana y Panamá, tal vez por algún mecanismo que vincularía esas negociaciones con las que se están llevando a cabo con América Central.

Presidente Uribe de Colombia estuvo en Washington hace 15 días para pedir lo mismo del Presidente Bush.

El Perú tiene el mismo ánimo, como también lo han expresado los presidentes de Uruguay y Bolivia.

Este ánimo hemisférico para negociar tratados de libre comercio con Estados Unidos sugiere que teníamos razón con respecto a la Autoridad para Promoción del Comercio. Realmente ha reanimado la agenda comercial.

Pero lo más importante es que el interés en tratados de libre comercio le ha dado nuevo ímpetu a la agenda para la reforma económica en algunos países.

El acuerdo entre Estados Unidos y Chile, por ejemplo, le dará al gobierno chileno un empujón para prestar más transparencia a las compras gubernamentales.

A pesar de que Chile se considera una de las economías más abiertas y transparentes de América Latina, esto demuestra la importancia de seguir adelante con políticas económicas que son cada vez más previsibles, transparentes, y estables.

Todo esto es cierto en el caso chileno — pero lo mismo se puede decir con respecto a Estados Unidos.

En América Central, las negociaciones comerciales le han prestado al proceso de integración del mercado interno un ímpetu importante, y el proceso de eliminar barreras arancelarias entre los cinco países del istmo debe concluirse este año.

Aún los países que siguen esperando un tratado de libre comercio están esforzándose para prepararse a partir de reformas estructurales.

Por ejemplo, la República Dominicana inició reformas a su régimen de protección a la propiedad intelectual para mejorar sus expectativas con respecto a un tratado de libre comercio.

Pero no deberíamos de sorprendernos. La Cámara de Comercio de Estados Unidos argumentó que la aprobación de la Autoridad para la Promoción del Comercio le daría nueva vida a las reformas económicas en América Latina.

A pesar de todo, me da gusto ver que teníamos razón.

¿Reforma? Mañana …

Bueno, he presentado el argumento del optimista. Ahora voy a hacer un "reality check".

Existe la necesidad de reiniciar el proceso de reforma económica en muchos países de América Latina. Y mientras el desempeño económico de América Latina se ha deteriorado, el compromiso político para seguir adelante con la reforma se ha perdido en gran parte.

Reiniciar ese proceso de reforma es clave para avanzar con nuestros objetivos básicos de superar la pobreza y el desempleo.

El Índice de Libertad Económica preparado por la Wall Street Journal con la Fundación Heritage indicó que en 2003 "América Latina y el Caribe siguen padeciendo la ausencia de reformas. En general, durante toda la década del 90, la región sólo implementó reformas políticamente fáciles. Los países de la región no lograron implementar un sólido estado de derecho."

"En algunos casos, comenzaron a surgir muchas deficiencias económicas y se desató una crisis económica cuando dichos países debieron afrontar la desaceleración de la economía global."

"En lugar de adoptar reformas radicales, muchos de estos países han preferido extinguir la escasa libertad económica que tenían."

Aún países que han sido líderes en avanzar la libertad económica — como Chile y El Salvador — perdieron terreno.

La reforma y el comercio: El ejemplo de NAFTA

Aquí llegamos a un punto clave.

La agenda de la reforma económica está vinculada a la agenda comercial.

Es importante recordar cómo la reforma económica en México anticipó y preparó el terreno para NAFTA.

México se hizo miembro de GATT en 1986, y la primera generación de reformas económicas se llevaron a cabo a finales de los años ochenta y a principio de los años noventa.

La privatización de las empresas paraestatales, los esfuerzos para superar la inflación, la aprobación de leyes para proteger los derechos de la propiedad intelectual — todo avanzó antes de concluir las negociaciones para NAFTA. A través de estas reformas, el gobierno mexicano demostró su compromiso con sus nuevos socios en Estados Unidos y Canadá.

No quisiera dar la impresión de que México hoy día es un paraíso empresarial. Siguen existiendo problemas fuertes, por ejemplo, en el entorno jurídico y el estado de derecho.

Pero es evidente que México logró un avance importantísimo con NAFTA. En diez años, el comercio entre Estados Unidos y México triplicó, llegando a casi 250 mil millones de dólares el año pasado.

Una estadística que me anima mucho con respeto a los logros de NAFTA habla de manera muy fuerte de su efecto para el bienestar de los mexicanos más pobres.

La mayoría de los mexicanos que viven en el campo siguen viviendo en la pobreza, como también fue el caso antes de que NAFTA entrara en fuerza.

Sin embargo, durante los últimos diez años, el consumo de pollo per capita ha subido de 9 kilos a 21 kilos. El consumo de puerco y de res subió más de 50 por ciento, y el consumo de otros bienes de la canasta básica también ha subido bastante.

Dado que NAFTA fue el cambio más importante de la política pública durante la década pasada, seguramente es parte del secreto de este logro importante — aunque todavía queda mucho por hacer a beneficio del pueblo.

Pero tal como México se preparó para NAFTA, le urge a los países de América Latina prepararse para libre comercio en todo el continente americano a través de un programa de reforma económica.

Proteger los derechos de la propiedad, hacer más flexible a las leyes laborales, fortalecer el sistema judicial, modernizar las instituciones estatales — ésta es la agenda que no puede esperar. Lo más importante de esta agenda es empezar hoy.

En este contexto, llegamos a la sala de negociaciones más importante — en la cual se está negociando para el Área de Libre Comercio de las Américas.

Y encontramos un elefante el la sala — Brasil.

La importancia de ser Lula

El triunfo en las urnas de Lula fue un terremoto político. Su campaña ganadora y el número de votos que obtuvo — mas de 70 millones de votos! — impresionó al mundo.

Pero también los mercados financieros han quedado impresionados. A pesar del momento difícil que enfrenta la economía global, la administración Lula se ha enfocado como un láser en la macroeconomía, ... con un éxito que parece al de Presidente Clinton.

Presidente Lula ha ganado el apoyo de alcaldes y gobernadores y muchos de los poderosos de São Paulo y de Brasília para un programa de reforma estructural de los sistemas de seguridad social y de impuestos.

Pero es difícil decir que la agenda comercial le anima a Lula a buscar reformas económicas. Al contrario, la política comercial representa un punto de interrogación para la Administración Lula — y un punto de interrogación para el ALCA.

Brasil, Argentina, y sus socios comerciales en Mercosur presentaron una "oferta inicial" dentro del ALCA que se ha denominado "tímida." Claro, se puede criticar también a la oferta inicial de Estados Unidos, pero la oferta de Mercosur sugiere una falta de interés en la integración hemisférica.

Tanto en Brasil como Argentina, es importante darle un poco de tiempo a un nuevo gobierno. También en Washington, las transiciones presidenciales son siempre difíciles.

Pero se está acercando el día en que el Presidente Lula tendrá que decidir si realmente le interesa el libre comercio con Estados Unidos.

Mientras tanto, no tiene sentido criticar el proteccionismo estadounidense y a la vez criticar el ALCA. Si Estados Unidos sigue con barreras a las exportaciones sudamericanas, el ALCA representa la oportunidad más importante de esta generación para eliminar esas barreras.

Bob Zoellick llegará a Brasília a fines de este mes con un mensaje muy sencillo — que el momento para negociar en serio ha llegado.

Los ojos del hemisferio se dirigirán hacia Brasil. En parte, el nivel de interés tan impresionante en tratados de libre comercio indica un escepticismo general en muchas capitales con respecto al compromiso brasileño con el ALCA.

No queda duda de que muchos países tienen ganas de seguir adelante con una agenda comercial ambiciosa — sea a través del ALCA o a través de tratados de libre comercio bilaterales con Washington.

Aquí vemos algo curioso.

Presidente Lula avanza con su agenda de reforma económica pero le hace falta enfoque en la agenda comercial. Mientras tanto, la mayoría de los países se han puesto la meta de obtener un tratado de libre comercio con Estados Unidos lo antes posible — pero les hace falta ánimo para avanzar con reformas económicas importantes.

¿Cuál es la solución? Necesitamos líderes. Un esfuerzo más sofisticado por parte de Washington valdría mucho, pero también es obvio que ha llegado el momento para que Brasil dejara de ser el país de mañana — y convertirse en el líder de hoy.

Como campeón de la izquierda política y defensor de la democracia y de los derechos de libre asociación de los trabajadores, Presidente Lula tiene la credibilidad para concluir las negociaciones del ALCA — un ALCA que ofrece beneficios para toda la gente en todos los países del hemisferio.

Sobre todo, Lula tiene la oportunidad para explicar al pueblo de Brasil — y a todos los sudamericanos — que el ALCA tiene la potencial de dar a los sudamericanos precisamente lo que han pedido — un mejor acceso al mercado estadounidense, y con eso, una oportunidad más viable para lograr el crecimiento económico sostenible a largo plazo.

El papel de Chile

Bueno, eso es mucho sobre Brasil. ¿Qué espera el sector empresarial de Estados Unidos de Chile?

Yo sé que los chilenos se cansan de que los extranjeros le ponga al país el título de "modelo". Pero así es.

Chile puede jugar un papel importantísimo al demostrar a otros países sudamericanos los beneficios de la economía abierta — y la necesidad de la libertad económica.

Yo tengo la confianza de que Chile y Estados Unidos empezarán 2004 con su tratado de libre comercio entrando en fuerza.

Sin embargo, Chile beneficiará mucho del ALCA también. El ALCA puede tener un efecto importante en todo el continente sudamericano — y cuando los vecinos prosperan, Chile también prosperará.

Por mi parte, y por parte de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, estamos comprometidos con Ustedes y con Chile. Sabemos que habrá oportunidades importantes para nuestras compañías en el futuro cercano, los cuales nos permitirán ampliar nuestro papel al construir sociedades abiertas y libres para el beneficio de todo el pueblo.

Sabemos que el ALCA algún día pronto abrirá la puerta a una relación más estrecha entre todos los países del continente.

Y sabemos que nuestras Cámaras tendrán un papel importantísimo en asegurar que ese día llegue lo antes posible.

Muchas gracias por permitirme estar con Uds. hoy, y espero sus comentarios y preguntas.

Muchas gracias.